etiquetar productos comestibles ¿posibilita un consumo consiente?
La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, también conocida como Ley de Etiquetado Frontal, obliga a colocar sellos de color negro y forma octogonal al frente de los paquetes de todos aquellos productos comestibles y bebibles -sin alcohol- elaborados y procesados por fuera de la mirada de las personas, con información sobre los nutrientes más críticos cuando estos se encuentren en excesiva cantidad. Los sellos contendrán leyendas como: exceso de azúcares, exceso de grasas saturadas, exceso de grasas totales y exceso de sodio, escritos en letras blancas y mayúsculas.
La principal búsqueda de esta ley se relaciona con la disminución de las enfermedades como la hipertensión, hiperglucemia y obesidad, como así también a la advertencia y el cuidado de las infancias, un sector sumamente vulnerable de la población. En este sentido, la ley prohíbe la utilización de personajes y/o promociones que puedan generar un impacto atractivo en niñxs, y la venta de productos etiquetados en los establecimientos educativos del sistema educativo nacional. También establece que el Consejo Federal de Educación promueva actividades didácticas y políticas vinculados a la educación alimentaria nutricional en escuelas iniciales, primarias y secundarias.En línea con un proyecto de mejora integral de la alimentación, la norma dice, que el Estado deberá dar prioridad en la contratación de bebidas y alimentos que no contengan los sellos informativos de advertencia y solicita al Poder Ejecutivo, reformular el Código Alimentario Argentino adecuándose a las propuestas de la ley en cuestión.
Quienes defienden esta ley, ya vigente en otros países latinoamericanos como Chile, Uruguay, Perú y México - donde se ha comprobado una disminución de consumo de productos etiquetados - reconocen que es fundamental su promulgación ya que no solo habilita información, hasta ahora oculta en una lista de ingredientes inentendibles, borrosos y mal impresos, sino que abre al debate sobre la posibilidad de cambios en la alimentación, cuidados en la salud y discusión de la matriz productiva vigentes. Desde esta perspectiva, la iniciativa se puede considerar de impacto tanto en acceso a la información, elecciones de consumo, modelo de producción y salud pública. Sin embargo, el lobby generado por la industria de los ultra procesados sostiene argumentos contra la reforma, ya que encuentran un efecto de estigmatización de los ‘alimentos’ con consecuencias negativas en la economía y una insuficiencia para modificar las conductas alimentarias de la población.
Una de las defensoras referentes que lleva una militancia activa en términos de alimentación a través de diversas investigaciones volcadas en libros, charlas, entrevistas y notas, es la periodista Soledad Barruti. Su estilo se caracteriza por un juicio crítico en cuanto a las formas de elaboración e ingredientes utilizados en la producción de bebibles y comestibles procesados. Tras haber publicado Malcomidos (2013) y Mala Leche (2018), dos libros vinculados entre sí, de denuncia y reflexión sobre la industria alimentaria y la complicidad de los supermercados, continúa embanderando causas que resisten al sistema actual de producción de alimentos.
"El más burdo ejemplo es la góndola del supermercado, donde te encontrás con miles y miles de productos que proponen diversidad desde su paquete pero son todos lo mismo. Están basados en ingredientes baratos y simples: harina, azúcar, aceite, revestidos de aditivos que los hacen parecer diferentes. Colores, aromas, sabores, texturas: son como trucos de magia que te hacen creer que el yogur de frutilla tiene frutilla y es distinto al de durazno, aunque ninguno tiene fruta. Se trata de un juego de seducción que hacen las marcas a través de la maquinaria de una mega industria que adentro tiene mil industrias. La de los aditivos, la de la publicidad y el marketing y la de la nutrición" Barruti, S. (2018) Mala Leche, Planeta.
Desde su en su cuenta de Instagram ha realizado posteos y lives en relación a la Ley de Etiquetado Frontal, acompañada por militantes ambientales, profesionales de la salud, cocineros reconocidos y apoyo de colectivos activistas.
Junto con Proyecto Squatters, una red de artistas y activistas contrapublicitarixs, promueven la campaña Etiquetalo Vos, un llamado a imprimir etiquetas ya diseñadas que contiene información sobre los ingredientes más nocivos de los productos comestibles, y a pegarlos en los paquetes ubicados en góndolas de supermercado, en las publicidades callejeras, o en la puerta de cadenas de comida rápida. Esta acción ciudadana de protesta responde a la necesidad de visibilizar una lucha cada vez más urgente.
Al día de la hoy, la campaña por promulgar la norma tiene una gran circulación vía redes sociales. Algunos de los hashtags vinculados que se han posicionado como trending topic son: #LeydeEtiquetadoArgentino #ExcesoDeLobby #EtiquedatoFrontalYa.
La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, también conocida como Ley de Etiquetado Frontal, obliga a colocar sellos de color negro y forma octogonal al frente de los paquetes de todos aquellos productos comestibles y bebibles -sin alcohol- elaborados y procesados por fuera de la mirada de las personas, con información sobre los nutrientes más críticos cuando estos se encuentren en excesiva cantidad. Los sellos contendrán leyendas como: exceso de azúcares, exceso de grasas saturadas, exceso de grasas totales y exceso de sodio, escritos en letras blancas y mayúsculas.
La principal búsqueda de esta ley se relaciona con la disminución de las enfermedades como la hipertensión, hiperglucemia y obesidad, como así también a la advertencia y el cuidado de las infancias, un sector sumamente vulnerable de la población. En este sentido, la ley prohíbe la utilización de personajes y/o promociones que puedan generar un impacto atractivo en niñxs, y la venta de productos etiquetados en los establecimientos educativos del sistema educativo nacional.
También establece que el Consejo Federal de Educación promueva actividades didácticas y políticas vinculados a la educación alimentaria nutricional en escuelas iniciales, primarias y secundarias.
En línea con un proyecto de mejora integral de la alimentación, la norma dice, que el Estado deberá dar prioridad en la contratación de bebidas y alimentos que no contengan los sellos informativos de advertencia y solicita al Poder Ejecutivo, reformular el Código Alimentario Argentino adecuándose a las propuestas de la ley en cuestión.
Quienes defienden esta ley, ya vigente en otros países latinoamericanos como Chile, Uruguay, Perú y México - donde se ha comprobado una disminución de consumo de productos etiquetados - reconocen que es fundamental su promulgación ya que no solo habilita información, hasta ahora oculta en una lista de ingredientes inentendibles, borrosos y mal impresos, sino que abre al debate sobre la posibilidad de cambios en la alimentación, cuidados en la salud y discusión de la matriz productiva vigentes. Desde esta perspectiva, la iniciativa se puede considerar de impacto tanto en acceso a la información, elecciones de consumo, modelo de producción y salud pública. Sin embargo, el lobby generado por la industria de los ultra procesados sostiene argumentos contra la reforma, ya que encuentran un efecto de estigmatización de los ‘alimentos’ con consecuencias negativas en la economía y una insuficiencia para modificar las conductas alimentarias de la población.
Una de las defensoras referentes que lleva una militancia activa en términos de alimentación a través de diversas investigaciones volcadas en libros, charlas, entrevistas y notas, es la periodista Soledad Barruti. Su estilo se caracteriza por un juicio crítico en cuanto a las formas de elaboración e ingredientes utilizados en la producción de bebibles y comestibles procesados. Tras haber publicado Malcomidos (2013) y Mala Leche (2018), dos libros vinculados entre sí, de denuncia y reflexión sobre la industria alimentaria y la complicidad de los supermercados, continúa embanderando causas que resisten al sistema actual de producción de alimentos.
"El más burdo ejemplo es la góndola del supermercado, donde te encontrás con miles y miles de productos que proponen diversidad desde su paquete pero son todos lo mismo. Están basados en ingredientes baratos y simples: harina, azúcar, aceite, revestidos de aditivos que los hacen parecer diferentes. Colores, aromas, sabores, texturas: son como trucos de magia que te hacen creer que el yogur de frutilla tiene frutilla y es distinto al de durazno, aunque ninguno tiene fruta. Se trata de un juego de seducción que hacen las marcas a través de la maquinaria de una mega industria que adentro tiene mil industrias. La de los aditivos, la de la publicidad y el marketing y la de la nutrición"
Barruti, S. (2018) Mala Leche, Planeta.
Desde su en su cuenta de Instagram ha realizado posteos y lives en relación a la Ley de Etiquetado Frontal, acompañada por militantes ambientales, profesionales de la salud, cocineros reconocidos y apoyo de colectivos activistas.
Junto con Proyecto Squatters, una red de artistas y activistas contrapublicitarixs, promueven la campaña Etiquetalo Vos, un llamado a imprimir etiquetas ya diseñadas que contiene información sobre los ingredientes más nocivos de los productos comestibles, y a pegarlos en los paquetes ubicados en góndolas de supermercado, en las publicidades callejeras, o en la puerta de cadenas de comida rápida. Esta acción ciudadana de protesta responde a la necesidad de visibilizar una lucha cada vez más urgente.
Al día de la hoy, la campaña por promulgar la norma tiene una gran circulación vía redes sociales. Algunos de los hashtags vinculados que se han posicionado como trending topic son: #LeydeEtiquetadoArgentino #ExcesoDeLobby #EtiquedatoFrontalYa.
Desde que el proyecto fue presentado, obtuvo media sensación por parte de Senadores en octubre del 2020, y avanzó en un dictamen favorable por parte de la Cámara de Diputados en el mes de julio del corriente año. Para el mes de agosto estaba previsto su tratamiento, que aún se encuentra frenado. La previsión de aplicación total, en caso de dictarse la ley, se estima en casi dos años de transición, mientras tanto las problemáticas que pretenden abarcarse con la presente norma toman cada vez más protagonismo en la conciencia colectiva y dejan abierta nuevas aristas para discutir nuestra nutrición y alimentación.
Desde que el proyecto fue presentado, obtuvo media sensación por parte de Senadores en octubre del 2020, y avanzó en un dictamen favorable por parte de la Cámara de Diputados en el mes de julio del corriente año. Para el mes de agosto estaba previsto su tratamiento, que aún se encuentra frenado. La previsión de aplicación total, en caso de dictarse la ley, se estima en casi dos años de transición, mientras tanto las problemáticas que pretenden abarcarse con la presente norma toman cada vez más protagonismo en la conciencia colectiva y dejan abierta nuevas aristas para discutir nuestra nutrición y alimentación.
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